¿Qué protege San Ignacio de Loyola?
San Ignacio de Loyola es el patrón de los soldados católicos, de los jesuitas y de España. También se le conoce como el «Santo Soldado» y el «Apóstol de España». San Ignacio nació en 1491 en la región vasca de España. Su padre era un noble aak y su madre una católica devota.
Fue enviado a las mejores escuelas y se convirtió en paje de la corte real de Fernando e Isabel. Más tarde se convirtió en caballero y luchó en varias batallas por España. En 1521, fue herido en batalla y tuvo que retirarse del ejército. Durante su recuperación, tuvo una experiencia de conversión que cambió su vida. Se convirtió en un devoto católico y decidió dedicar su vida a Dios.
En 1524, fue a París para estudiar en la Universidad de París. Más tarde fundó la Compañía de Jesús, también conocida como los jesuitas. Los jesuitas eran una orden religiosa que se dedicaba a la educación, al trabajo misionero y a ayudar a los pobres. San Ignacio era un líder intrépido y un predicador eficaz. También era conocido por sus escritos, que eran muy populares en su época.
Murió en 1556 y fue canonizado en 1622. San Ignacio es el patrón de los soldados católicos porque fue un valiente soldado y porque fundó los jesuitas. Los jesuitas eran una orden religiosa que se dedicaba a la educación, al trabajo misionero y a ayudar a los pobres.
¿Cómo fue la muerte de San Ignacio de Loyola?
El 31 de julio de 1556 murió en Roma el gran santo español Ignacio de Loyola. Tenía 71 años. Ignacio había sido un hombre de acción toda su vida. De joven había sido caballero y había luchado en la batalla de Pamplona contra los franceses. En esa batalla fue herido y tuvo que retirarse del servicio activo. Mientras se recuperaba de sus heridas, tuvo una experiencia de conversión y se convirtió en un cristiano devoto. Se dedicó entonces a una vida de oración y de servicio a la Iglesia. En 1539, fundó la Compañía de Jesús, o los jesuitas, una orden religiosa cuyos miembros se dedicaban a la labor misionera y a la difusión de la fe cristiana. Los jesuitas tuvieron mucho éxito en su labor, e Ignacio se convirtió en una figura respetada e influyente dentro de la Iglesia. Sin embargo, no todos estaban contentos con los jesuitas. Algunas personas dentro de la Iglesia pensaban que eran demasiado poderosos y que interferían demasiado en los asuntos de los gobernantes seculares. También había mucha agitación política en Europa en aquella época, y los jesuitas se veían a menudo atrapados en medio de ella. Como resultado, Ignacio y los jesuitas fueron atacados tanto desde dentro como desde fuera de la Iglesia. A pesar de todo ello, Ignacio permaneció fiel a su misión y a la Iglesia. Continuó dirigiendo a los jesuitas hasta su muerte. No se sabe con certeza la causa de la muerte de Ignacio. Algunos dicen que murió por causas naturales, mientras que otros afirman que fue envenenado. Sin embargo, la causa más probable de su muerte fue el paludismo, que hacía estragos en Roma en aquella época. Sea cual sea la causa, la muerte de Ignacio fue una gran pérdida para la Iglesia. Era un hombre de gran fe y dedicación, y su vida y obra tuvieron un profundo impacto en la Iglesia y en el mundo.
Oración San Ignacio de Loyola
Señor.
Te pedimos que sigas inspirándonos, como lo hiciste con él.
Ayúdanos a ser hombres y mujeres de oración, y a dedicar nuestras vidas a servirte.
Al recordarle hoy, te pedimos que nos concedas la gracia de seguir sus pasos.
San Ignacio de Loyola, ruega por nosotros.
Amén.














